Rarezas: Historia de 2 personas

2 02 2007
Hace tiempo conocí a 2 personas….

La primera de ellas, es alguien “especial”. En varias formas de interpretar la palabra….

Desde el momento en que la conocí noté su peculiar humor casi permanentemente alegre (algo que cualquier persona notaría). Con el tiempo, noté también que ese humor nunca desaparecía, y más tarde me enteré, por comentarios de otras personas, aunque ya lo suponía, que tal persona tenía “detalles” psicológicos. A las personas como ella, la gente les dice, “está enfermito”, u otros dirían, “está medio retrasadita”, en fin, cualquiera pondría la etiqueta de “loco” sobre su imagen.

Pero después de conocerla mejor me di cuenta que aunque tenía cierta condición, no tenía síndrome de Down, ni rasgos diferentes a los de cualquier persona “normal”, ni problemas de comprensión o aprendizaje. Pero tenía esa alegría permanente, y poco usual en las personas; esa alegría que muchas veces no entendemos, porque no estamos acostumbrados a ver, pero cuya existencia siempre justificamos con un “retraso mental”.

Siempre que reía lo hacía de una manera que todo mundo lo notaba, pero; lejos de ser molesto en realidad era agradable, porque sus ocurrencias eran tan simples que cualquiera las comprendía y disfrutaba. Decía malas palabras delante de quienfuese que estuviera enfrente, pero las decía sin malicia y de forma tan inocente que hasta una monja reiría sin sorprenderse. Cuando estaba en una situación en la que cualquier persona perdería el juicio, ella solo vociferaba una majadería y segundos después se moría de la risa por la forma en como se estaba comportando. Cabe decir que verla enojarse era igual o más divertido para nosotros de lo que lo era para ella.

Como lo dije, no tenia problemas de aprendizaje, y cursaba los mismos estudios que todo mundo, y aunque tenía que esforzarse un poco más, siempre los acababa de alguna manera. Incluso realizaba trabajos sencillos en algunas ocasiones.

Siempre sonreía, y sus ojos tenían constantemente un brillo que solo viene con las lagrimas de las carcajadas, además se veía muchísimo mas joven de lo que en realidad era. No tenía ninguna reserva en abrazar o en mostrar su afecto por alguien cuando así lo sentía, la cual era una cualidad que muchos no sabemos apreciar, e incluso que otros rechazamos. Alguna vez llegue a pensar que era demasiado melosa, y que la gente se hartaba de eso. Pero estaba equivocado, ya que, si bien era cierto que se la pasaba repartiendo abrazos, lo hacía de una forma tan natural que deseabas abrazarla con la misma intensidad.

Además de ella, conocí a otra persona. Pero ésta era un poco diferente.

Aunque a veces era igual o más divertida que la persona anterior, había otras ocasiones en que me contaba cosas que me hacían sentir cierta incomodidad cuando platicábamos. Pero ojo. No me incomodaba la persona, sino las ideas que tenía sobre ciertas cosas, e incluso sobre sí misma.

“Me odio, ve estas lonjas” me dijo algunas veces mientras comíamos. “Odio mi trabajo, es lo mas aburrido que hay”. “Soy un idiota, no sirvo para nada”. “Porque siempre me tiene que pasar esto a mi?”. “No me importa que salga con otra, yo lo amo” eran algunas de las frases que escuchaba yo de esta persona frecuentemente.

Ella era una persona perfectamente normal, sin ninguna complicación física ni mental y absolutamente sin retraso alguno. Había acabado una carrera, tenía una familia perfectamente normal, que vivía en una casa normal de un barrio de clase media alta en una ciudad común y corriente. Salía los fines de semana a divertirse como todos lo hacemos; iba a la iglesia, disfrutaba la música, tal y como todos lo hacemos.

Sin embargo, aunque no le faltaba nada, me daba la impresión de que siempre estaba anhelando algo, y el no tenerlo lo frustraba. Siempre se quejaba por no tener un mejor cuerpo, por no tener un mejor salario, por no sacar mejores calificaciones, porque su auto no era tan bueno como el de su vecino,

Cuando tenía un problema se le venía el mundo encima. Había ocasiones en que lloraba, otras veces le gritaba a todo mundo y golpeaba cualquier cosa que viera cerca. Y podía no ser un problema grande, pero él lo hacía ver todo como el fin del mundo. Y cuando esto sucedía todos nos dábamos cuenta de cuánto exageraba las cosas.

Siempre estaba esperando que el trabajo, la pareja, y el dinero soñados le cayeran del cielo. O que por lo menos llegaran a su puerta. Pero vivía tan encerrado en sus “problemas” que si alguna vez hubieran llegado tales cosas, ella no se habría dado cuenta.

Hasta ahora he notado, que tal vez la razón por la que estas cosas me incomodaban, era porque algunas de las cosas de las que se quejaba yo también las sentía, y al escucharlas, yo me daba cuenta de que eran mis mismas ideas. Y me daba pena escucharla a ella decirlo, y yo compartirlo.

Con el tiempo me di cuenta que no quería seguir escuchando quejas. Así que me alejé un poco de ella. Hasta la fecha seguimos siendo amigos, pero siempre que comienza a hablar de esas cosas prefiero cambiar el tema. O irme con la primera persona que les conté.

Me di cuenta que me gustaría mas ser como una persona con “retraso mental” que siempre ríe, a ser una persona normal, con frustraciones y quejas. Que me gustaría también abrazar más a las personas y decirles cuánto las quiero, en lugar de alejarme de ellas cuando los problemas me invaden. Que prefiero reír aunque no tenga un quinto, o que mi ropa no sea tan cara como la de las revistas. Prefiero cantar en voz alta, a quejarme conmigo mismo. Que prefiero caminar cuando llueve. O escuchar a alguien a contarle algo……


En realidad me agradaba estar con ella. Siempre riendo y viendo esos ojos brillando, escuchando sus carcajadas que todo lo llenaban. Viendo sus dibujos y escuchando sus cómicos berrinches. Verla bailar con las sillas, o verla caerse y levantarse diciendo groserias, para después volver a tirarse al suelo de risa.

Algunas vez me puse a recordar a ambas personas, y me puse a comparar sus comportamientos; y pensé: ¿No es mas loco lastimarse uno mismo de la manera en que a veces lo hacemos?.

Tenemos todo. Salud, trabajo, estudio, familia, y aun así ponemos ideas terribles en nuestra cabeza. “Qué tonto soy”, “Nadie me va a querer”, “Mi vida siempre será la misma”.

Es por cosas como estas y por esa persona, que de un tiempo a la fecha, he decidido ser un poco más “loco” y mucho menos “normal”…..

Escuchando: Oasis – Sunday Morning Call

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