Rarezas: Recuerdos de un futuro pasado

23 11 2006
Por la mañana desperté buscándote. Me dí la vuelta en la cama y no estabas. Para mi sorpresa en tu lugar, sobre tu almohada, había simplemente una nota donde leí: “Te amo, te veo mas tarde”. Desperté por completo minutos mas tarde, queriéndote abrazar. Pero no estabas.

Puse un pie sobre la alfombra, luego otro, y te busqué en la silla, junto a la ventana que da al jardín, donde algunas veces te he visto contemplando el amanecer después de esas esporádicas noches de insomnio. Me senté en la silla, y quise entender porque te gustaba tanto esa vista. Después de todo el jardín no es precisamente bello en invierno. Y el amanecer no se ve de igual manera en un día nublado. Estuve ahí varios minutos, quise quedarme indefinidamente, pero escuche la música del despertador y me dí cuenta que había despertado antes de tiempo. Cosa extraña, pues sabes que nunca logro levantarme de la cama a la hora que debería.

Encendí el estéreo como cada mañana, en realidad por reflejo, y no por que quisiera escuchar algo en especial. Y la tonada que escuche era muy conocida. “The way you look tonight”, y no pude evitar recordarte invitándome a bailarla. Estábamos a mitad de la nada, en plena noche sobre la carretera, y ambos muy cansados para manejar. Escuchaste esa canción en uno de mis CD’s y me pediste detenerme unos minutos para descansar. Y así, en medio del desierto, con nada mas en el cielo que algunas estrellas y aquella brillante luna llena, bailamos.

Nuevamente quize abrazarte, pero no estabas.

Después de tomar un baño, fui a la cocina por un café y galletas, el desayuno que siempre me has reprochado. “Eso no es suficiente para empezar un día”. Me lo has dicho tantas veces. Y hasta este día no puedo evitar tomar solo eso. Sobre el lavabo vi un par de platos pequeños, y supe que los niños habían desayunado su cereal, el que tanto me gustaba a mi de pequeño y que ahora ellos prefieren tal vez por influencia mía. Me gusta desayunar con ellos, y me gusta verte vistiéndolos y peinándolos mientras ellos tratan de no derramar una cucharada de cereal sobre su ropa. Me gusta verlos haciéndote imposible el llevarlos a tiempo a la escuela.

Regresarías un poco mas tarde, probablemente después de dejarlos y comprar algunas cosas en el supermercado. Quiero esperar a que llegues, pero no puedo. Así que sólo anoto “Gracias por el desayuno, te amo” sobre el tablero del refrigerador.

Tomé mis llaves, mi laptop, y mi teléfono celular. Me dirigí a la puerta que da hacia el garage, y justo antes de girar la perilla escuché otra tonada conocida. “‘I’ve just seen a face”…. Pero no supe de donde venia ese sonido.

De pronto todo comenzó a nublarse, traté de enfocar mi vista en la perilla pero no lo logré, y fue como si todo se diluyera. Desesperado, trate de concentrarme para mantenerme en pie en ese lugar. Pensaba en tí, y en ver tu cara cuando volvieras mas tarde. Pero no sirvio de nada……..

Abrí mis ojos, reconocí de inmediato el techo y el cuarto en el que estaba. Tomé mi celular y detuve esa canción, que usaba de alarma. Y me ví ahí, a mis 23 años, buscándote al despertar. Pero no estabas, tal vez aún ni siquiera te conozca.

Me di la vuelta en la cama, con mas ganas que nunca de abrazarte, y despues de unos minutos de intentarlo, nuevamente te soñe………….

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